domingo, 5 de octubre de 2008

el embalse gotea

Los ojos son como un embalse. Siempre están llenos de agua.
Tú vives tan tranquilo pensando que el embalse está bien sellado, pero a veces ves algo, o a alguien, que clava una agujita en tu muro de contención y deja escapar unas cuantas gotas.
Y de repente te encuentras en medio de la calle llorando sin sentido.
Como si te hubiesen pinchado el alma.
Con la cara mojada y el corazón encogido, intentas entender qué te pasa, te sorbes un poco los mocos, secas tus lágrimas con la chaqueta y sigues tu camino.

Y cuando compruebas que no te ha sentado nada mal llorar un ratito, entiendes por qué a veces tienen que vaciar un poco los embalses. Porque si están demasiado llenos, pueden desbordar. 
Como las emociones. 
Ellas también se pueden desbordar. 

4 comentarios:

ada dijo...

¿y que pasa con la sequía?
Hay muchos embalses que están secos...y no hay nada peor que querer llorar y que no salgan las lágrimas.

e.

ana dijo...

para paliar la sequía siempre quedarán los transvases. Por ejemplo, ver una peli de amor absurda (véase Titanic) y llorar aunque no quieras.

ada dijo...

eso es peor todavía, que cuando se abre el grifo no hay quien lo cierre...

(eso sí, a mi Titanic me hace llorar, pero en otro sentido!!)

Ciudadano B dijo...

Let it flow... (Déjalo que fluya)